El desarrollo de sistemas basados en pequeños satélites ha avanzado espectacularmente en los últimos años. Inicialmente, los nanosatélites fueron empleados en el ámbito universitario y de centros de I+D con un objetivo educativo o destinado a demostración de tecnologías y capacidades. La industria tomó el testigo, beneficiándose de avances en miniaturización, para demostrar la prestación de servicios con estas soluciones, incluyendo para ello una orientación al riesgo más abierta, que se compensaba con la redundancia intrínseca de un sistema basado en múltiples componentes de una constelación, de modo que un fallo de un porcentaje de ellos podía degradar ligeramente la calidad del servicio, pero no interrumpirlo. Posteriormente, irrumpieron con fuerza, bajo la denominación genérica de New Space, numerosas iniciativas comerciales basadas en constelaciones de pequeños satélites, tanto de observación de la tierra como de telecomunicaciones espaciales. La entrada en este sector de grandes inversiones por parte de magnates de sectores de nuevas tecnologías, ha supuesto una disrupción el mercado de soluciones satelitales, en particular en sistemas de telecomunicaciones, pero también en sistemas de observación.

La seguridad y la defensa no queda fuera de este contexto: sistemas de comunicaciones como Starlink son empleados por el sistema de mando y control de Ucrania en su conflicto territorial y muy recientemente se ha hablado de acuerdos de países europeos con esta misma empresa para contar con esta constelación como elemento troncal de sus comunicaciones gubernamentales.

La Unión Europea reaccionó hace ya unos años con la puesta en marcha de la colaboración público privada propuesta inicialmente por el comisario Breton, y que ha pasado a denominarse Iris2, como un sistema que canalizará la participación de la industria europea en la puesta en marcha de soluciones comerciales globales de telecomunicaciones, así como de comunicaciones seguras para los gobiernos europeos, sin tener que depender de una potencia extranjera. Además, en contextos nacionales o multilaterales se están planteando otras iniciativas de vigilancia espacial, defensa de sistemas espaciales, detección de señales y de observación del territorio basados en constelaciones.

Ante esta situación se plantea la oportunidad de una jornada de la Fundación Círculo de Tecnologías de la Defensa y la Seguridad sobre este fenómeno, en la que se tratará en una primera sesión técnica de las necesidades de usuarios de seguridad y defensa, que podrán ser satisfechas por este tipo de constelaciones.

A continuación, se dará pie a la industria para que presente el desarrollo de las tecnologías habilitantes que permiten la puesta en marcha de servicios. Entre ellas, cabría mencionar las tecnologías de automatización de gestión de constelaciones, los sistemas de procesamiento a bordo con inteligencia artificial, que permiten la autonomía de sistemas embarcados sin necesidad de la operación desde tierra u otras soluciones, etc. Finalmente, en una tercera sesión técnica por parte de la industria se planteará la puesta en marcha de servicios para la   seguridad y la defensa mediante constelaciones de satélite.