En el nuevo entorno operativo el número de dominios va en aumento, y a los físicos tradicionales (terrestre, naval, aéreo) se incorporan el ciberespacial, el espacial, el cognitivo, y otros nuevos por analizar, como el del lecho marino. Este último, emerge como una prioridad estratégica en el dominio marítimo.

El documento “Visión Armada 2050” parte de la premisa de que la evolución del entorno estratégico tiene importantes implicaciones en el futuro de la Armada, que debe «adaptarse a un entorno cambiante para reforzar su relevancia».

El control del lecho marino es un aspecto estratégico debido a la creciente competencia por recursos naturales y la importancia de infraestructuras como cables submarinos. La Armada desarrollará capacidades avanzadas para operar en este entorno, incluyendo vehículos autónomos y sensores submarinos. El plan también incluye medidas para reducir la huella ambiental de las operaciones, incorporando tecnologías limpias y promoviendo prácticas sostenibles en toda la organización.

El entorno global en 2024 es más complejo que nunca. La competencia entre grandes potencias, el auge de China como líder en la región del Indo-Pacífico, y el recrudecimiento de conflictos en regiones como el Mar de China Meridional o el Ártico han llevado a las principales potencias militares a actualizar sus estrategias marítimas. En este contexto, España, como potencia mediterránea y atlántica, debe proteger sus intereses marítimos, incluyendo rutas comerciales, recursos energéticos y la soberanía de sus aguas